¿Eres perseverante?

 

Normalmente a principios del año lectivo comenzamos nuestra lista de "buenos propósitos" para con el estudio. El final de un ciclo lectivo nos impulsa a realizar un balance y reflexionar sobre los resultados obtenidos, que al final, dependen de nuestras virtudes y defectos, si el resultado no es el esperado, puede que lleguemos hasta el punto de tomar una resolución firme y realizar cambios importantes en nuestras vidas, (bien podría ser cambiar la manera de estudiar y aprender).

 

Por desgracia todos sabemos cuán efímeros son nuestros propósitos, y que no pasará ni siquiera un par de semanas antes de que se olviden y nos encontremos nuevamente como siempre. Sin embargo, esto no solo ocurre al finalizar el año, puede ocurrirnos en nuestras vidas en muchos momentos, por ejemplo, luego de un fracaso con un examen.

 

La perseverancia es hermana de la fortaleza. Con frecuencia en muchos aspectos de la vida, existe una verdadera lucha. Desde la primera infancia, y luego a lo largo de la vida en muchos casos tendremos que "aguantar" a un jefe lleno de defectos, tener una novia o un novio que hace cosas que nos desagradan, tener un marido o una esposa que a veces nos rompe los nervios, muchos otros momentos de la vida son difíciles. Desde las pequeñas crisis hasta grandes huracanes, la vida nos depara un hecho innegable: la vida es hermosa, pero no necesariamente sencilla.

 

Si somos como un barquito de papel, la menor llovizna nos traslada hacia la nada y finalmente, nos hunde irremediablemente. Hace falta fortaleza y perseverancia para sobrellevar todos los desafíos que nos va presentando la vida.

 

La perseverancia es un esfuerzo continuado. Es un valor fundamental en la vida para obtener un resultado concreto. Existen muchos matices al vivir la perseverancia: existen aquellos que son necios irremediables, y otros que son veletas que cambian permanentemente de rumbo. Estos últimos, tienen grandes problemas para concretar cosas y nunca llegan a nada.

 

Siempre es emocionante iniciar algo: existe una gran ilusión, sueños y esperanzas. Ese "algo" puede ser estudiar una carrera superior, ser un profesional altamente competente , un nuevo trabajo, vivir en una nueva ciudad, conocer a una persona que potencialmente puede ser nuestra pareja, un nuevo proyecto de vida. Sin embargo, fácilmente comenzarán a existir resistencia y problemas.

 

Por ejemplo, en el nuevo trabajo, comenzaremos a conocer gente que nos agrada y otros que no nos agradan o las exigencias podrán ser saludables o agotadoras; al vivir en una nueva ciudad, tal vez la gente nos agrade o no nos acepte fácilmente, por nuestro acento o nuestra costumbres; tras el "enamoramiento" inicial, comenzamos a descubrir que esa persona ideal no lo es tanto y que en su personalidad hay aspectos que pueden rayar en lo insoportable.

 

Si una persona abandona un trabajo porque su jefe no le agrada... Tras cambiarse de ciudad decide regresar a su lugar de origen porque lo dejaron de lado por el feo acento... Si abandonamos a la pareja porque "no es perfecta"... Entonces estamos ante la falta de perseverancia, y en el fondo siempre existe un sentimiento en el corazón: el de haber sido derrotado, vencido y el no haber luchado por algo que valía la pena.

 

El combustible para que la perseverancia pueda moverse permanentemente es el de la visión de largo plazo y la profundidad del deseo. Los seres humanos somos impacientes, es decir, preferimos el bien inmediato. Una persona puede utilizar una droga porque en el momento de administrársela a su cuerpo percibe sensaciones que le gustan, pero no le importa que su cuerpo se dañe o destruya en el largo plazo. Esa miopía de acción provoca que hagamos grandes tonterías en nuestras vidas por obtener satisfacción instantánea que podría acabar con nuestras vidas.

 

El punto es que con la perseverancia, debemos tener la fortaleza de no dejarnos llevar por lo fácil y lo cómodo, a cambio de obtener algo más grande y mejor para el futuro de nuestras vidas. Si vemos la vida con superficialidad, entonces nos dejaremos llevar por las cosas inmediatas que no son duraderas y que no producen resultados a largo plazo.

 

Cuando hablamos de perseverancia, valdría la pena tomar un papel y escribir nuestros propósitos de año nuevo. El problema con los propósitos es que siempre decimos el "qué" pero nunca el "cómo". Por otro lado, a veces no conocemos a fondo nuestras capacidades (o falta de ellas) para poder establecer objetivos que realmente podamos alcanzar.

 

La lista de propósitos para el año entrante, es fijar objetivos concretos, cualquier propósito que emprendamos (un cambio en la manera de estudiar, una relación afectiva, un trabajo, un cambio de residencia), debería estar acompañado de un recuento de los medios con los que vamos a contar para lograrlos.

 

Por ejemplo, si los resultados con nuestro estudio no son los esperados y queremos resolver de una buena vez nuestra ineficiente forma de aprender, necesitaremos herramientas acordes con la tarea, el Método de Estudio que le proponemos, es esa herramienta, sería muy tonto y simple de nuestra parte desalentarnos porque no pudimos aprobar una materia con buena nota, le repito, ¡Hacen falta herramientas de aprendizaje adecuadas! Esas herramientas son las técnicas de estudio que le propone nuestra Web.

 

¿Cómo aplico mis habilidades, circunstancias, posibilidades y conocimientos para que mis estudios se encarrilen?

¿Cómo intervienen mis posibilidades intelectuales en ese nuevo desafío?

¿Qué estoy haciendo bien y qué estoy haciendo mal?

 

La perseverancia requiere sentido común. A cambio de contar con el valor de la perseverancia obtendremos el gozo de luchar por lo que queremos conseguir. Tal vez no logremos nuestro propósito de inmediato, incluso tal vez lo logremos luego de una nueva forma de pensar y actuar, sin embargo, es importante disfrutar del nuevo camino a recorrer. La perseverancia brinda estabilidad emocional, confianza en si mismo y es un signo de madurez personal.

 

A veces nos olvidamos de la sabiduría popular, pero no sería mala idea reflexionar solo un momento el viejo refrán: "Persevera y triunfarás"

 

 

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